Actos humanos

Que "eso" que >pasa< por tu mente,    te transforme sin dejar de #Ser... Una persona imperfecta, falible, miedosa... solitaria. "Rara", ¡loca!... ¡¿qué más da?!. ¿Te sientes vivo?, sea cual sea TU IDEA sobre "ese" fenómeno o "e⋆x⋆p⋆e⋆r⋆i⋆e⋆n⋆c⋆i⋆a⋆", -lo que haya resultado de ello para ti-, ¡te está mostrando la oportunidad de verte tal como eres aún!,  ¡estás vivo!! 
Eres una persona que cometió un error, o muchos quizá, pero aún te ves como humano y no como un monstruo o un ser de otro inframundo, no digno de este. Así que, si quieres seguirte sintiendo así, Siendo una persona, con o sin consecuencias, oportunidades, recursos, etc., pero digna de vivir y ser, por lo menos, respetada por Ser tú mismo, te aseguro que la sabiduría ha tocado tu puerta. No promete perfección, bondad, verdad, belleza, justicia, felicidad, amor, estabilidad, entre otras tantas fantasías y utopías que yo aún, de repente, lucho por dejar ir, para lograr SÓLO SER UNA PERSONA y VIVIR o, por lo menos, sentirme como  tal,  ante la irreversibilidad de un acto humano que deja diversas ideas en muchos, en mí. Sin embargo, yo ya no consigo amar una idea de nada, ni de mí misma, desde ese "acto" que protagonicé, sin duda. Ya que, si bien no me di cuenta en ese instante, alrededor de mí están por todos lados,  cosas que me aseguran que algo tuve qué  ver en mis hechos pero también en las interpretaciones que de ellos hicieron los demás.  Convencerse día con día de lo que Es, nada más,  y no agregar, imponer o integrar juicios de ningún tipo, ni los míos, a lo que ya está hecho y aclarado, es también un reto, pues dan ganas de ser aún más humana y primitiva, como debió ser naturalmente desde el inicio, antes de ir contra de mí y lo que me rodea; dan ganas de, simplemente asumir y callar o gritar, ¡lo que sea mejor para mí! Incluso hasta ser un verdadero animal salvaje e irracional, movido por su inconsciencia, su psicopatía o perversión, su “maldad” o impureza, como sea que afuera le quieran llamar a saciar por instinto un malestar, eligiendo así ir  hacia el vació existencial y la deambulación eterna en el paso por este mundo hasta perecer. Pero ya está presente siempre en mí, en cada intento de claudicar, mi mejor y única amiga, Consciencia, quien hoy, junto con mi tía Congruencia, (la matadita de la familia), me habla como una madre adulta y responsable, severa; que todo el tiempo me recuerda que aún  falta mucho por hacer, me guste o no, pues he asumido también el compromiso de reparar esta caótica versión de mí y de los hechos, haciendo lo pertinente. Quizá de esa forma tan egoísta que todos ven y juzgan, pueda reconstruir un Yo digno de pasar a un ciclo diferente a este que aún no cierro. Esto, en verdad es hoy el principio que orienta cada acción, por inexplicable que se vea desde afuera. No necesito que nadie me crea ni me acepte, tampoco pido opiniones ni replicas innecesarias de quienes altruistamente ofrecen su “ayuda” que por cierto, ni pedí, ni me sirve a Mí ahora, ni nunca, la ayuda no existe, y el acompañamiento o amor que  en su momento pedí a gritos y nadie acudió a brindar, es extraño que llegue ahora que no hay nada que hacer sino compartir  con el mundo la “evaluación” personal de cada misionero que acude para que, entre todos, encuentren el camino o proceso adecuado que consideran, debo seguir para “cambiar”. ¡Rayos! ¡Cuan lejana está la idea de la mayoría de lo que yo “debo” o “tengo” que hacer! Es evidente que su opinión o método no aplica en mí pues, además de ser totalmente ajeno a mi sentir y mi experiencia real, ¡se apega tanto a la forma en que el humano suele caer en el caos y la destrucción! Con la convicción idealista y religiosa, -no espiritual-, del deber, el tener, el actuar bien, normal, correcto, moral, cuando el ser humano se orienta la mayor parte del tiempo a no escuchar esos decretos para evitar perecer en la frustración, la victimización, la queja, la culpa, el sentimiento de no tener lo que quiere o merece, cuando jamás se le ha dicho que así tuviera que ser. 
• ¡Yo necesito ser Yo! y sentirme capaz de verme de una forma humana y respetuosa, cada vez más lejana a todo lo que cualquier “ayuda” externa 《pretenda》 aconsejarme. Esto es para mí,  por mí, en función de todo lo demás. Así es HOY para MÍ. La consecuencia evidente de mi actuar en función de todo lo que me bombardea fuera, sin tener una identidad y acción independiente y segura, es lo que me orilló a olvidarme de quién soy y de cómo tenía que haber vivido, es por ello que apenas ahora logro Ver, reconocer y aceptar mi presente. Debo saber,  más allá del juicio implacable del acogedor entorno que me rodea, que ya nada puedes hacer con un Tú que, no solo YA NO ES para los demás, QUE NUNCA FUE. QUE NO PUDO SER. YO ESTOY SEGURA que a ti no te sirve para Ser tú mismo, ni para ser en el mundo donde inevitablemente toca estar hasta que otra cosa no suceda. Desde ese punto, desde esa mirada, la más real, la más cruda, miro hoy. Y como ser humano descompuesto, deshumanizado, deteriorado hasta las fibras más profundas de mi Ser, debo caminar hacia adelante otra vez. Temerosa, quizá del impacto que estos juicios tengan ya en lo que viene apenas para mí, Consciente de que piso sobre un mundo desnaturalizado, enfermo de una idea equivocada de lo que Es en Sí  la Vida y su única función en esencia: Vivir. No dejar de Ser Yo misma,  una persona VIVA, consciente de su imperfección y ambición extrema por no quedarse atrás del que busca el éxito, la meta, el reconocimiento, la pureza y la bondad en la vida, el reconocimiento por su simple actuar en el mundo, cuando  nada le ha dictado que esa sea la función.  
Hoy conozco  la verdad, vivo en un mundo de mentira casi en el 100 % de lo que rodea a la humanidad, todo está al revés. Las cosas naturales de la vida, agradables o no, de bienestar y satisfacción para el hombre o no, se vuelven, no solo un hecho innegable que algunos aún pretenden atribuir a  su omnipotente bondad o moral, a su calidad humana o a su inteligencia, o peor aún, a la falta de ellas,  sin darse cuenta que, es precisamente de ello de lo que la naturaleza humana flaquea, carece, se extingue. La capacidad o habilidad de percibirnos como somos y darmos cuenta que, es reconociendo la imperfección  y falibilidad innata que nos distingue, al tener que actuar en función de nuestra propia necesidad primordial, vital , o no, que podemos comprender cómo el falso egoísmo se percibe ahora como aceptación,  amor propio, empatía y respeto hacia una humanidad que ha olvidado que lo es y se juzga duramente, que lucha entre sí de maneras inexplicables e inauditas en muchos casos, por ser el mejor, el que gana, el que no se equivoca, el que merece o sobresale porque  se apega a “Dios” y a los “Principios” de la Ley y la Moral, del Gobierno y la Educación, de la autoridad y disciplina o seguridad, que están en todos los estratos de la sociedad, la que deshumaniza, la que te acostumbra, sin querer,  pero de manera premeditada, sistematizada, a no opinar, no cuestionar, no quejarte ni ir contra lo que te contradice, te transgrede y disminuye tu posibilidad ser un simple humano, libre, real, satisfecho, sano. Equilibrado o congruente, en el mejor caso. Para poder caminar con la mirada fija al frente y tomando en cuenta todo alrededor solo por no tropezar o transgedir al de junto. Ya que me doy cuenta que cada quien merece vivir en su mundo sin ser tocado por el de los demás. Da lo mismo si se enteran cual actitud y cual pensamiento es el que define hoy al mío.  Mi mundo, mi camino, mi misión real. Al final soy yo quien vive bajo los principios de este mundo real y auténtico para mí al cual valido, y bajo esos principios se orientan mis acciones con la convicción personal de que voy por el camino indicado para mí, yo no deseo vivir de nuevo consecuencias “inexplicables” y “dolorosas” “inaceptables”, por elegir y actuar en función de lo que evidentemente no es mi realidad. Consciente de que Mayoría no es verdad, no es normal ni natural. No es sano, no es bondad ni bienestar, es simplemente lo que más personas hacen y por desgracia, estar  en el pequeño callejón de las almas desviadas de “la mayoría”, no es grato, no es sano, no es amoroso. Resulta ser igualmente tóxico  y patético que estar fingiendo ser quien no soy, en un mundo donde ya ni de esa forma tan falsa y antinatural, pertenezco o soy recibida por los que me vinculan con el mundo. La trascendencia, que no era mi intención ni mi  misión tampoco, en consecuencia, tampoco llegará de esa forma, ya no se realizó. Vivo en mi mundo, como un ser nacido con la incapacidad de torcer su naturaleza primitiva, inperfectible, instintiva, sin deseos divinos o antinaturales que me motiven a luchar por ideales contempéranos, que me permitan compartir mi opinión o costumbres con los que van en ese rumbo. 
Y finalmente nunca lo hice, ni intentando pertenecer, pude vencer la intensa y arrasadora energía de la rebeldía; esa que dicen que no supero desde la adolescencia, por llevar la contraria a quien me lastima, no me cae bien o no está de acuerdo conmigo. 
Para que negarlo. Esa era la energía de la sabiduría organismica mundo de mi ser, que siempre me gritó que este era ajeno, que todo estaba al revés. Que las cosas que sucedían y lo que me decían me parecía completamente aburrido, insoportable, increíble. Por ello hasta hoy soy la que ahora Me asumo ante el mundo cómo la pesadilla, la contratransferencia hecha humana, como elegantemente me describieron hace poco; la que cae mal, la que donde quiera que va sobra, molesta, causa problemas, agrede. Interrumpe, arruina la fiesta. Causa dolor, indignación. Ofende, preocupa, molesta, interfiere, etc. A todo el que la ve, hoy casi sucede siempre y a primera vista. Son mis propios hijos y mi familia quién  lo ve así. Me perciben como un ser equivocado, inadaptado, fuera de mí, de la “realidad”, del mundo, lejana a dios, al amor y a la bondad, incapaz de actuar correcto, de estar sana, de opinar algo real o valioso. Válido o verdadero. Contradigo a quien se ponga enfrente.  Hoy lo se y no puedo ir más en contra de ello.  
Soy un ser  que se quedó viejo, primitivo y salvaje, inadaptable indomesticable a la modernidad, me quedé en las cavernas, en los inicios donde los ancestros solo comían, se resguardaban del peligro  y los fenómenos naturales; se reproducían por naturaleza sin cuestionar para qué o decidir si querían o no, o si podían evitar hacerlo y hacer otra cosa. ¡Es lo que habia!, . dialogar con uno mismo preguntándose cosas sobre lo que era el mundo en aquel entonces: naturaleza, animales, hombres que se veian físicamente igual pero actuaban distinto entre ellos, uno que otro como yo, quizá dedicaba su vida a responder sus dudas o por lo menos a buscar respuestas diferentes, más preguntas y misterios, etc. Quizá por la curiosidad imparable o inquietud que me provoca no hacer nada, o simplemente adoptar lo que hay, que hay que hacerlo y cómo hacerlo.. Yo nací con el defecto de siempre ver algún detalle en lo que me dicen, en lo que pasa. Que mi impertinente naturaleza no puede evitar investigar, ¿por qué? ¿Para qué? Cómo? Y eso como ¿quién te dijo? Y ¿cómo sabes que no es de esta otra forma? O la clásica: “yo no puedo así, yo creo otra cosa diferente, se me hace que así no es, he pensado que esto también podría ser de estas otras formas, o que tal cosa no siempre pasa como tú dices o como según nos han dicho que es. 
A mí nunca me cuadra nada totalmente, no puedo evitar callar lo que pienso o fingir no pensar o pensar  igual que los demás para agradar. No fue mi especialidad, estoy siendo vomitada por el mundo entero. No ha cambiado gran cosa , en mi mundo, colateral, enfermo, anormal o loco, como le llaman, soy quizá peor más extraña. Y no recibí nada más, por el contrario creo que aprendí a tolerar y comprender otras opiniones y formas de actuar y vivir. Hoy respeto muchas ideas que tiene la gente sobre ellos y el mundo y no estoy de acuerdo con la mayoría, pues no los percibo felices o libres, tampoco sanos o equilibrados, por lo menos. Yo veo gente enojada, triste, frustrada, histérica o irracional como yo hoy. Gente que daña, que engaña, que agrede o se dañan a sí mismos sin razón y tampoco lo comprendo. Porque  vivir apegados a lo que dictan los hace ver así de lejanos a amar nada de lo que hacen, y por qué ven su manera de manifestar amor y bondad tan exitosa y efectiva, cuando yo lo percibo muy parecido a odio y fracaso o frustración, como el mío. Claro, haciendo ellos lo correcto,  veo gente criticando mi manera de amar o de vivir. Decidiendo cómo trato lo que valoro y amo, o si tengo derecho o no de hacerlo. Me han quitado un hijo al que yo creí amar y no agredir de las formas que ahora me acusan. Hoy me entero por mi introspección lo que en efecto, me tocaba hacer y que era mi función. No lo hice bien y lejos de eso, sufro por cosas que ni siquiera hice o que considero que hacerlas no es inadecuado o dañino. Y claro que lucho mucho más que la niña que hizo berrinche por lo que, ya de cajón, puede tocar como parte de la vida. Lucho por ver que yo no me quejo de eso y en ello encontré algo mucho mas interesante que quejarme o destruir. Me gustaba construir, investigar cómo y para qué actúa la gente de alguna forma. Estudié y lo hice parte de mi vida y mi propio proyecto o profesión. Estudiar y estudiar sin parar la maravilla del comportamiento humano, es hasta hoy mi pasión. Y quizá sea eso lo que me llevo a terminar acorralada y apuntalada en un rincón donde todo lo que hago se ve mal y se juzga peor. Hoy, llegó lo peor, también se me ha castigado de la manera más cruel y arbitraria, deliberada que jamás imagine. Señalada por cosas q para mí parecen sacadas de un cuento de otra de esas “Yos” desconocidas que no recuerdo, pero uno de los dos únicos seres que lograron despertar en mí un sentimiento desconocido que jamás creí sentir, pues dicen que se aprende de los padres, de la gente cercana, y yo no sentí esa cercanía con nadie, por eso nunca la busqué. Sucede que la viví sin darme cuenta como sucedió, cuando ya casi ni mis hijos, mi raíz, mi ancla, mi único defecto y debilidad lo perciben. A mí nadie me contó esto, yo lo viví y lo vivo, lo sobrevivo. Y espero que tú que lees esto estés aún a tiempo de elegirte a ti mismo como el más supremo acto de amor, nace de ti y para ti y podrá parecer  egoísmo, vanidad o soberbia, pero cuando eres en el mundo es u a responsabilidad conocerte y amarte tú antes que nada. Pues es solo a partir de ello que puedes dar hacia afuera, algo mejor. Para ti y para todos, es un trabajo duro pero necesario. Antes o después de causar daño, es igual, la vida se vive, hoy para mí se valida y se re significa para no verla sin sentido y, con cobardía, simplemente dejarla ir o cortarla. Dejando mi idea de mí poco menos valiosa de lo que solía ser años atrás, sino además invisible o intolerable ante los ojos de aquellos que me regalaron su hermosa y más sincera luz de amor. Por ellos hoy reclamo y me apropio de esta vida que elegí y confío en la enseñanza y principios que de ella obtuve para salir en paz de este ciclo. Pongo toda mi fe, sin miedo ni desconfianza en la verdad y la soledad, en la profundidad y certeza de la oscuridad de mi Ser, desde donde no hay otra cosa más que pueda encontrar, ahora sí,  que la propia luz interior, la que ahora guía mi existencia, en ausencia de mis amores, de mi vida entera como la concebí. ASÍ SEA.

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